Duncan Jones tuvo un debut soñado hace unos años con MOON, quizás una de las mejores películas de ciencia ficción de los 2000s. Pero, después de eso, ha tenido grandes dificultades alcanzando nuevamente ese nivel. Su segundo filme, SOURCE CODE, es una cinta de acción decente e imaginativa, aunque no muy memorable, mientras que su tercera película, WARCRAFT, fue un lamentable desastre artístico que se hizo presente en la mayoría de las listas de los peores filmes del año antepasado. Su cuarto filme, MUTE, se estrenó hace un mes en Netflix, y por eso nos preguntamos: ¿logra Jones recuperar su lugar como una de las “nuevas e innovadoras voces” del cine occidental? La respuesta corta es no, pero el filme sí vale la pena.

¿De qué se trata? Escenificado en Berlín, en un futuro similar al de BLADE RUNNER, MUTE es básicamente un thriller de detectives al estilo neo-noir. El relato se centra en Leo (Alexander Skarsgard), un barman que busca resolver qué le pasó a su novia, Naadirah, tras su súbita desaparición. Sólo hay un problema: que, además de ser mudo como resultado de un accidente en su niñez (ergo, el título del filme), Leo fue criado como un “amish” y, por ende, es incapaz de o desconoce cómo hacer uso del inescapable panóptico tecnológico que lo rodea (y que podría ayudarle en su búsqueda). Entre tanto, en lo que pareciera ser una “trama B”, tenemos el día a día de dos mercenarios, interpretados por Paul Rudd y Justin Theroux.

Quizás el problema más visible del filme es que su relato es innecesariamente complicado. Si bien es cierto que el tercer acto esclarece que el filme ha sido planteado como dos tramas diferentes que avanzan paralelamente hasta ponerse en curso de colisión, también es claro que MUTE se toma todo el maldito tiempo del mundo para hacer esto aparente. Así las cosas, pasan tres cuartos de la duración del filme antes de que se insinúe que los relatos de Leo y los dos mercenarios entrarán en conflicto directo, por lo que no es de extrañar que alguien termine opinando que el filme consiste de una convincente historia de detectives entrelazada con una serie de viñetas totalmente aleatorias y desconectadas al estilo cyber-punk.

Con eso dicho, las actuaciones son buenas. Rudd es el que mejor resalta, precisamente porque interpreta a un personaje que va totalmente en contra de su arquetipo usual. Skarsgard es muy convincente también. En particular, el artilugio narrativo ligado a su trasfondo como persona “adversa a la tecnología” se convierte en una faceta muy interesante y que cumple un propósito para la trama, esto porque su confusión tecnológica termina alineándose bien con la obligación del filme de poner al público en autos con los pormenores de esta imaginación futurista. La actriz alemana Seyneb Saleh tiene un rol memorable como Naadirah, pero, siendo un filme noir, su presencia no pasa del primer acto y está totalmente en función de los personajes masculinos.

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Credito de fotografía: Netflix

Temáticamente, el filme es algo así como una secuela espiritual de MOON. Dicen por ahí que Jones invirtió unos 12 años tratando de hacer que algún estudio financie MUTE, y, como es usual en proyectos como éstos, quizás hubiese sido mejor que lo hubiese estrenado hace 12 años, cuando tuvo la idea original. No es que el filme hubiese sido revolucionario hace una década, pero de haberlo hecho así, Jones quizás lo hubiese salvado de sentirse como un capítulo particularmente largo de BLACK MIRROR. Además, de no haber tenido tanto tiempo de producción, quizás el filme se hubiese evitado el error de utilizar la ambigüedad de género y la pansexualidad como indicadores de las “cosas raras” del futuro por venir.

Pero bueno, ¿se trata de un filme recomendable? Sí, pero con reservas. Jones es muy bueno a la hora de hacer más sustancioso el desarrollo de trasfondos narrativos, y su técnica a la hora de construir diálogo también queda bien evidenciada aquí; pero, también sabemos que él no es tan bueno en lo que respecta al diseño de la trama propiamente dicha, lo cual queda bien visibilizado en MUTE. En conclusión, este es un filme imperfecto, pero con algunos componentes visuales y  narrativos que lo hacen llamativo.

6/10 – REGULAR

DIRECTOR: Duncan Jones. GUION: Michael Robert Johnson y Duncan Jones. FOTOGRAFÍA: Gary Shaw. ELENCO: Alexandar Skarsgard, Paul Rudd, Justine Theroux y Seyneb Saleh. DURACIÓN: 126 minutos.