LOVING VINCENT quizás sea una de las obras de animación más impresionantes que he visto en mi vida. Quedo estupefacto por la escala del trabajo que tuvo que hacerse para desarrollar este filme, y cautivado por el resultado final. Nunca he visto nada igual, y es probable que ustedes tampoco. No estoy diciendo esto porque el filme sea visualmente extraño o temáticamente estrambótico, sino por la extraordinaria dificultad de la tarea que este equipo de producción decidió echarse encima.

En esencia, el filme es una biografía semi-especulativa de la vida de Vincent van Gogh, y más específicamente de sus últimos años y de las condiciones más o menos sospechosas de su muerte. El relato arranca un año después del “supuesto” suicidio del artista, y se centra en el relato del hijo de un cartero a quien se asigna la tarea de entregar una recién encontrada carta de van Gogh a su hermano, Theo. Siguiendo los viajes y actividades del pintor durante sus últimos meses de vida, e interactuando con las personas que lo vieron por última vez, nuestro héroe comienza a sospechar que una (o varias) personas podrían estar encubriendo algo sobre el cómo y el por qué murió el famoso artista. Se trata de un misterio que nos vemos obligados a resolver, o al menos, entender… De manera que, el filme es como CIUDADANO KANE, pero basado en la vida de un pintor real.

Ahora bien, lo que hace a este filme imperdible no es la trama, sino que la forma en que ha sido animado para verse como si todos los acontecimientos sucedieran en versiones “vivas” de pinturas de van Gogh. Es decir, tanto escenarios como personajes han sido retratados utilizando el estilo único de este pintor; y, para lograr desarrollar ese efecto visual, el equipo de producción decidió “pintar” el filme… Sí, pintaron toda la maldita película.

El nombre técnico del proceso es “rotoscopiar”, y consiste en hacer las grabaciones con actores reales en sets mayoritariamente vacíos, para luego tomar cada cuadro del filme para dibujar sobre éstos, para después, filmar cada dibujo de forma individual. Así las cosas, cuando se reproduce la película, uno termina obteniendo una animación. En LOVING VINCENT hicieron todo esto, pero usando pinturas al óleo. O sea, convirtieron cada cuadro individual del filme en unas 65.000 pinturas al óleo, creadas por 126 artistas durante una producción que duró unos seis años; y luego, filmaron estas pinturas una después de la otra, sincronizando el audio original de los actores y la música para hacer un filme. Puesto de otro modo, este es el primer filme totalmente “pintado” de la historia.

Consideren la escala de la obra… digo… ¿alguna vez han pintado al óleo? Porque esa vara no es fácil. Hasta esas pinturas abstractas, en las que lo representado no se parece a la realidad, duran toda la vida haciéndose. Sólo pensar en la magnitud del trabajo que se hizo para este  filme es razón suficiente para verlo.

En lo que respecta al relato y las actuaciones, hay que decir que LOVING VINCENT es sólido, aunque no tan espectacular como su fotografía; cosa que quizás sea parte del encanto del filme: un proyecto tan masivo y a la vez tan meticuloso siendo ejecutado en función de una historia tan íntima y sutil… Pero bueno, lo que importa es que el filme es interesante cuando se ocupa, sincero cuando debe serlo y profundamente fascinante incluso en los momentos intermitentes en los que uno se olvida de cuán impresionante es que una pieza de arte así exista en primera instancia. No sé si la historia de misterio que constituye el núcleo del filme funcione bien como una historia de misterio, pero ese no es lo crucial. El punto del filme es descubrir los eventos principales de la vida de van Gogh y cómo inspiraron sus pinturas.

Loving_Vincent
Créditos de fotografía: Altitude Film Distribution y Next Film

Y no, no se ocupa ser un experto en arte para apreciar la belleza de este filme. Ciertamente ayuda a entresacar algunas capas del filme, principalmente en lo que respecta a las pinturas específicas a las que se hace referencia en escenas individuales. Pero, en general, la trama hace un trabajo muy eficiente para ponernos al día con quién fue Vincent van Gogh, por qué fue una figura controversial durante su vida y las razones de por qué es recordado al día de hoy.

En conclusión, yo recomiendo el filme sin reservas. Incluso si la trama no les llama la atención, la novedad de cómo es que este filme fue realizado es un evento en sí mismo. Se trata de una de las películas animadas más técnicamente impresionante de los últimos años.

8/10 – GENIAL

DIRECTORES: Dorota Kobiela y Hugh Welchman. ESCRITORIES: Dorota Kobiela, Hugh Wlechman y Jacek Dehnel. FOTOGRAFÍA: Tristan Oliver. ELENCO: Robert Gulaczyk, Douglas Booth, Jerome Flynn y Saoirse Ronan. DURACIÓN: 95 minutos